Envoltorios y cajas de bombones

El envoltorio y el aspecto exterior de una caja dice muchas cosas acerca de la clase de chocolate que contiene. Puede aprenderse mucho a partir de la información nutricional del envoltorio de una tableta, y el estilo de presentación dice mucho acerca de los clientes potenciales de cada producto.

Textos en los envoltorios
El texto escrito en el envoltorio de una tableta de chocolate nos aporta claves significativas respecto a la calidad del producto. “Licor de cacao” es el término utilizado en Estados Unidos, mientras que en Europa se prefiere “cacao sólido”; se refieren al contenido íntegro del cacao, manteca incluida. El cacao se expresa mediante un porcentaje del peso neto del producto final El contenido de cacao oscila entre un 15% hasta un increíble 99 %, que es casi incomestible En la Unión Europea, la legislación sobre el etiquetaje de los alimentos ha sido cada vez más regulada y la clasificación del chocolate es un tema polémico.
Ciertos países productores de chocolate consideran que lo que fabrican los británicos debería rebautizarse como “vegetolate”, por el uso desmedido de grasas vegetales y su bajo contenido de cacao.

A qué hay prestar atención
El indicador fundamental de la calidad es el contenido de cacao de hecho, el contenido combinado de cacao sólido (o licor de cacao) y manteca de cacao. En algunos casos, por ejemplo en el caso del chocolate de cobertura, el contenido en manteca de cacao se consigna por separado. En el caso del chocolate sin leche, un mínimo de un 50 por ciento total de cacao es un indicador de calidad. El chocolate con leche de calidad tiene que tener un mínimo de un 30 por ciento. Dado que el azúcar se utiliza para equilibrar los ingredientes, un alto contenido en azúcar es un indicador de un correspondiente bajo contenido en cacao. A diferencia de las etiquetas de vinos, que mencionan la variedad de uva empleada, los envoltorios de chocolate raramente especifican el tipo de granos de cacao empleados en su elaboración y los fabricantes no están obligados a hacerlo. Francia es una excepción en este sentido, pues allí el uso de la expresión “cacao fino” significa que se han utilizado variedades superiores de grano, como por ejemplo el cacao criollo Las grasas vegetales o animales se usan como sucedáneo barato de la manteca de cacao, así que si entre los ingredientes se citan algunas de estas grasas, el chocolate no se considera de primera calidad El hecho de que no se citen, sin embargo, no significa que no estén presentes entre los ingredientes.
En Gran Bretaña, por ejemplo, hasta un 5 por ciento de sucedáneos de manteca de cacao pueden utilizarse legalmente sin necesidad de mencionarlo en la etiqueta.
La lecitina, un emulsionante derivado de la albúmina de huevo y de la soja se emplea en todo tipo de chocolates, en una proporción del 1 % o menor no es un indicador de calidad inferior. Su función es la de estabilizar el chocolate y absorber la humedad. Por lo que a aromatizantes se refiere, busque expresiones como “extracto de vainilla pura”. Si aparecen palabras como “vainilina”, un sucedáneo sintético, o un término genérico como “aromatizantes”, es probable que el chocolate en cuestión sea de calidad inferior. Los americanos superan a cualquier otra nación del mundo a la hora de proporcionar información respecto a los ingredientes que utilizan para fabricar sus chocolates, los envoltorios y las etiquetas de los paquetes parecen las páginas de un libro. Contienen especificaciones muy precisas de la cantidad de cacao sólido que hay en diferentes tipos de chocolate; todos los aromatizantes empleados han de ser especificados, hay una lista adicional de azúcares, como por ejemplo dextrosa y glucosa, todos con un nivel máximo permitido; y siempre se incluye un apartado con información nutricional bien detallada.

Cajas de bombones
Desde los primeros días de esta industria, los chocolateros han sido perfectamente conscientes de la importancia de la apariencia exterior de sus productos. En Francia, las cajas de bombones exquisitamente diseñadas empezaron a ponerse de moda en una fecha tan temprana como 1780, con bellísimas ilustraciones, etiquetas en relieve y toda clase de espectaculares complementos decorativos, haciendo además un uso muy amplio de imágenes sensibleras que estaban de moda cuando los bombones aparecieron por primera vez en el mercado. La primera la comercializó Cadbury en 1868, y llevaba la ilustración de una muchacha acariciando a un gato; la chica que sirvió de modelo fue Jessica, la hija del propio Cadbury. Otro de los elementos que contribuye al atractivo de las cajas de bombones son el tipo de papeles usados para revestir el interior de las cajas y la disposición de los bombones en varias capas. El papel suele ser satinado y de una calidad especial. Pueden ser elaboradamente grabados en oro y plata o translúcidos, como papel de calco, con una decoración de filigranas o remolinos. Uno de los tipos de papel más empleados es el papel brillante de colores oscuros, que retiene muy apropiadamente el aroma del chocolate. En el actualidad el diseño de cajas y envoltorios abarca muchos estilos. Evocando la década de los treinta, hay cajas muy lujosas forradas con tela y atadas con cintas de satén y rosas de verdad. Y en el apartado de lo kitsch tenemos unas grandes cajas de bombones en forma de piano de cola blanco, con los bombones ocultos debajo de la tapa, y lo último en diseños minimalistas son unas chocolatinas finísimas envueltas con pan de oro.

torta de chocolate

Sala de empaquetado en la fábrica Cadbury en 1932. Cadbury fue el primer empresario británico que comercializó cajas de bombones.

 

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